¿Qué es sporas.io?
Un sistema de datos que estima en qué zonas de la Península Ibérica es más probable que fructifique cada especie de seta. Esta página explica qué hace, con qué información trabaja y hasta dónde llega.
Qué es y qué hace
sporas.io es un sistema de predicción basado en datos que estima en qué zonas de la Península Ibérica es más probable que fructifique cada especie de seta, y en qué momento. Trabaja sobre España, Portugal y Andorra como un único territorio, cruzando datos de clima, terreno, suelo y arbolado.
El uso es directo: eliges una especie del catálogo y una fecha, y el sistema devuelve un mapa de calor de la Península. Las zonas se pintan con más intensidad allí donde las condiciones que esa seta suele necesitar están convergiendo, y quedan apagadas donde el terreno o el tiempo juegan en contra.
Al pulsar sobre una zona, el visor abre los datos medidos que hay detrás: la lluvia acumulada, el rango de temperaturas, la humedad, la altitud y el municipio al que corresponde ese punto. Es una decisión deliberada: quien consulta el mapa tiene que poder auditar por qué una comarca aparece encendida y la de al lado no.
Alrededor de ese mapa hay otras vistas del mismo territorio. Una exploración libre, donde defines tus propias condiciones sin elegir especie y ves dónde se cumplen ahora mismo. La capa de bosque real, para saber dónde está cada masa forestal antes de calzarse las botas. Las capas de clima. Y una libreta de setales donde guardar tus zonas de interés y seguirlas temporada a temporada.
La pregunta que responde sporas.io es de planificación: a qué zona merece la pena acercarse este fin de semana, y con qué especie en la cabeza.

Por qué existe
Durante generaciones, saber dónde salían las setas fue conocimiento oral. Se transmitía de padres a hijos, entre cuadrillas, en la barra de un bar antes de una salida, y se guardaba con celo: el paraje bueno se hereda, no se publica. Ese saber sigue siendo insustituible, porque nadie aprende a leer un pinar mirando una pantalla.
Hay, con todo, una parte del problema que es puramente de datos: a qué monte merece la pena ir este fin de semana. La lluvia de las últimas semanas, la altitud, la temperatura, el tipo de arbolado y la naturaleza del suelo condicionan si una zona entra en ventana de brote. Esa información existe, está publicada y es verificable, pero vive dispersa en fuentes distintas, con formatos distintos, y sin nadie que la cruce.
Cruzarla a mano para una comarca y una especie es una tarde de trabajo. Hacerlo para toda la Península, para quince especies y para cada día del año es un problema de sistema. Ahí es donde sporas.io aporta algo que el boca a boca no puede dar: la misma lectura, con el mismo criterio, en cualquier punto del territorio.
El objetivo declarado es deliberadamente modesto: dar una orientación razonada a quien decide cuándo salir y hacia dónde apuntar el coche. El ojo de quien lleva treinta años pisando el mismo pinar sigue ganando en su pinar. sporas.io ayuda cuando ese pinar está a doscientos kilómetros, cuando la cuadrilla discute entre dos sierras, o cuando el año viene raro y el calendario de siempre falla.
A quién va dirigido
El mapa es el mismo para todos, pero la pregunta que trae cada uno cambia bastante. Estos son los cuatro perfiles para los que está pensado.
El setero de fin de semana. Tiene un sábado, un depósito de gasolina y ganas de no volver de vacío. Su problema real es el coste de equivocarse: tres horas de coche y una mañana de monte seco. Consulta el mapa el jueves o el viernes, comprueba si su zona habitual está encendida y, cuando no lo está, busca la comarca más cercana que sí lo esté. Ese es el uso más común de sporas.io y el que dictó el diseño del visor.
La cuadrilla que planifica salidas. Grupos que organizan la temporada con antelación: eligen fin de semana, reservan casa rural, coordinan coches y a veces cuadran vacaciones. Aquí el valor está en la fecha tanto como en el sitio, y en poder discutir la decisión sobre un mapa en lugar de sobre una intuición. La libreta de setales sirve para guardar los parajes del grupo y comparar cómo llega cada uno a cada campaña.
Asociaciones y federaciones micológicas. Son las que tienen el criterio de campo, las jornadas, los cursos y la relación con los ayuntamientos y los cotos. Para ellas sporas.io funciona como herramienta de apoyo a la divulgación: un mapa que se puede proyectar en una charla, contrastar con lo que los socios ven en el monte y usar para explicar por qué un año la temporada se retrasa tres semanas. Su corrección nos vale más que su aplauso; cuando alguien con veinte temporadas encima dice «aquí el mapa se equivoca», eso es información útil.
Prensa y divulgación de nicho. Medios regionales, revistas de campo, canales y boletines que cada otoño necesitan contar el estado de la temporada con algo más que un titular. sporas.io ofrece una lectura territorial de la campaña —qué zonas van adelantadas, cuáles siguen esperando lluvia, dónde el año se parece poco al anterior— y esta página existe, en buena parte, para que se pueda verificar el método antes de citarlo.
Cómo funciona: las capas que cruzamos
El territorio se trata como una malla regular que cubre España, Portugal y Andorra por completo. Cada unidad de esa malla arrastra su propio dato de altitud, clima acumulado, suelo y arbolado, calculado con la misma metodología en las tres geografías: una comarca gallega y otra alentejana se leen con el mismo criterio. Por dentro, esto es lo que en cartografía se llama un sistema de información geográfica: cada dato deja de ser una cifra general del país y pasa a tener coordenadas.
Sobre esa malla se cruzan cinco familias de datos, todas ellas públicas y verificables.
- CLIMA
Series de precipitación, viento y temperatura de cada zona, con actualización recurrente. Es la capa que más se mueve y la responsable de que el mapa de hoy no sea el de la semana pasada.
- SUELO
pH del suelo, a partir de bases de datos edafológicas internacionales de acceso público. Es la variable que explica por qué dos pinares con el mismo clima no se comportan igual.
- ARBOLADO
Qué masa forestal hay realmente en cada zona, a partir de cartografía forestal oficial: pinares, robledales, encinares, hayedos, castañares, alcornocales, abetales, abedulares, eucaliptales, jarales y pastizales. Once tipos, con cobertura completa en España y en ampliación en el resto del territorio.
- TERRENO
Altitud, a partir de un modelo digital de elevaciones. Muchas especies aparecen con mucha más frecuencia dentro de una franja de altitud concreta, y es una de las variables más estables del mapa.
- LOCALIZACIÓN
Municipios y núcleos de población, para poder nombrar una zona por su pueblo o su comarca y no solo por un par de coordenadas. Un mapa que no sabe decir dónde está no sirve para planificar una salida.
Una regla de trabajo gobierna esta lista: solo entran datos públicos y verificables. Cuando una fuente no es institucional o de acceso abierto, queda fuera del cálculo, por tentadora que resulte.
Qué considera el modelo
Cada especie del catálogo tiene un perfil ecológico propio, elaborado a partir de literatura micológica y de observación de campo. Ese perfil describe, en el lenguaje de las capas anteriores, las condiciones en las que esa seta suele aparecer: el tipo de bosque que la acompaña, la franja de terreno donde se encuentra a gusto y el ambiente que la empuja a fructificar.
El sistema compara ese perfil con las condiciones reales de cada zona de la malla en la fecha consultada, y de ahí sale la probabilidad que se pinta en el mapa. Dos especies sobre el mismo bosque y el mismo día pueden dar mapas muy distintos, porque cada una se calcula con su propio perfil y no con una plantilla común. Es la diferencia entre un mapa por especie y un mapa de «zonas buenas para setas».
El contenido concreto de cada perfil, y la forma en que se cruza con los datos del territorio, es el trabajo propio del proyecto: es exactamente lo que separa esto de una superposición de capas. Lo que el usuario ve siempre es el resultado y su contexto: la especie, la temporada, los bosques asociados, la altitud típica y la probabilidad estimada.
Conviene subrayar esa última palabra. Probabilidad significa que el mapa expresa cuánto se parecen las condiciones de una zona a las que esa especie suele necesitar, con la honestidad de asumir que un año atípico da sorpresas en los dos sentidos.
El dato se actualiza
El mapa es una fotografía en movimiento. La capa climática se refresca de forma recurrente e incorpora la lluvia, el viento y las temperaturas más recientes de cada zona, así que cuando llueve en una comarca esa información entra en el sistema y el mapa de esa comarca cambia.
De ahí la diferencia con una guía impresa o con un artículo de temporada. Un texto puede decir que en octubre salen níscalos en los pinares del interior, y acertará de media. El mapa dice si esos pinares concretos, con la lluvia que de verdad ha caído este año, están ahora en condiciones o siguen esperando.
Esa misma cadencia permite mirar un poco hacia delante: además del día en curso, el visor ofrece los días siguientes apoyándose en la previsión meteorológica, que es la ventana real en la que se decide una salida. Y explica también por qué merece la pena volver a mirar: dos consultas separadas por un frente de lluvia devuelven mapas distintos, y esa es precisamente la utilidad.

El catálogo: 15 especies
El catálogo arranca con quince especies, elegidas por dos criterios: que se busquen de verdad en la Península y que su ecología esté suficientemente documentada como para construirles un perfil honesto. Agrupadas por parentesco y por temporada quedan así.
Los boletos. El boleto u hongo (Boletus edulis) es el clásico de otoño en pinares, hayedos y robledales de media montaña. El boleto de pino (Boletus pinophilus) es su hermano más montano y más estricto con la conífera, con campaña otoñal fuerte y un repunte menor en primavera. El hongo de verano o boleto reticulado (Boletus aestivalis) adelanta la cita al verano, tras las tormentas. Y el hongo negro o boleto bronce (Boletus aereus) es el termófilo del grupo: encinares, alcornocales y dehesas, con su mejor momento a final de verano.
Cantarelas y trompetas. El rebozuelo o chantarela (Cantharellus cibarius) tiene la temporada más larga del catálogo, sostenida mientras la humedad acompañe. La gula de monte o trompeta amarilla (Cantharellus lutescens) es la más tardía: otoño avanzado e incluso invierno, con tolerancia al frío. La trompeta negra (Craterellus cornucopioides) comparte ese tramo final de temporada y una fama merecida de invisible entre la hojarasca.
Las amanitas. La oronja o amanita de los Césares (Amanita caesarea) es termófila y de final de verano y otoño, ligada a encinares, alcornocales y castañares cálidos. El gurumelo (Amanita ponderosa) rompe el calendario del catálogo: es una seta de primavera del suroeste peninsular y un emblema micológico en Huelva y Extremadura.
Las de pinar y claro de bosque. El níscalo o rovelló (Lactarius deliciosus) es la especie más buscada del catálogo y la más ligada a un solo árbol, el pino; aguanta el frío hasta las primeras heladas fuertes. El parasol o apagador (Macrolepiota procera) aparece en zonas abiertas, linderos y claros durante la temporada otoñal, y a diferencia de casi todas las demás no depende de una micorriza.
Las de pradera. El perrechico o seta de San Jorge (Calocybe gambosa) es la primavera del norte, con corros que repiten año tras año en el mismo prado. La seta de cardo (Pleurotus eryngii) vive del cardo corredor en pastizales y secanos, con dos oleadas, una primaveral y otra otoñal, sin necesitar bosque alguno.
Las de temporada corta. El marzuelo o seta de marzo (Hygrophorus marzuolus) es la primera del año en la montaña, con el suelo aún frío y a veces bajo la nieve. La colmenilla (Morchella esculenta) es primaveral estricta y aparece en suelos removidos y en zonas quemadas el año anterior.
Cada una tiene su propia ficha: su distribución en la Península, su curva de fructificación a lo largo del año, los bosques a los que se asocia y el detalle ecológico que explica por qué aparece donde aparece. El catálogo completo las ordena por temporada y por hábitat, que son los dos ejes con los que se busca una seta.
Dónde se usa: web y app
sporas.io se usa desde el navegador, sin instalar nada. El visor está construido mobile-first, así que el mismo mapa funciona en el portátil la noche anterior y en el móvil dentro del coche, camino del monte.
Existe además una app nativa para iOS y Android, hecha sobre el mismo visor y con la misma cuenta: lo que guardas desde el navegador aparece en el móvil, y al revés. Está publicada en la App Store y en Google Play; qué añade y cómo se instala, en la página de la app.
Un detalle de campo que conviene tener en cuenta: el visor se consulta para decidir antes de salir, y la cobertura de datos en el monte es la que es. Las zonas de interés guardadas se pueden exportar para llevarlas al GPS o a la aplicación de rutas que ya uses, de modo que la decisión viaje contigo aunque el móvil se quede sin señal.

Para el detalle de cada vista —qué hace cada filtro, cómo se lee la intensidad del mapa de calor, cómo se guarda un setal y qué significa cada capa— hay un manual de uso aparte. Esta página explica el qué y el por qué; el manual, el cómo.
Planes: Visitante y Pase
El acceso se organiza en dos niveles, con un criterio de reparto explícito: la versión gratuita nunca se queda en cero.
Visitante es la cuenta gratuita. Da acceso al visor de verdad, con mapa de probabilidad sobre una selección del catálogo —incluidas las especies más buscadas del otoño ibérico—, la capa de bosque de las masas forestales más extendidas, la exploración por lluvia y altitud, y sitio para guardar tus primeras zonas de interés. La intención es que se pueda comprobar si la herramienta sirve antes de pagar por ella, y en la propia comarca de cada uno, que es donde se sabe si el mapa acierta.
El Pase es la suscripción. Abre el catálogo completo, la previsión a varios días vista, la exploración libre con todos los criterios de clima y terreno, todas las capas del mapa —bosque, clima y suelo—, los setales sin límite con exportación, y las alertas de fructificación para la zona que te interese.
El nombre viene del vocabulario del monte: en muchos cotos micológicos el permiso diario se llama pase, y el precio de sporas.io se ancla ahí a propósito, porque es la referencia que el setero ya tiene en la cabeza. Los importes vigentes, la comparación entre mensual y anual y las condiciones de cancelación viven en la página de planes.
Qué tan fino es el mapa
El mapa orienta a escala de comarca o valle. Piensa en él como en un parte meteorológico de zona: sirve para decidir a qué monte acercarse, y queda corto para decidir en qué claro plantar la cesta. Un punto GPS sobre un corro concreto está fuera de su alcance, y seguirá estándolo.
Esa escala tiene una consecuencia práctica que conviene asumir antes de usarlo. Dentro de una misma zona encendida hay laderas mejores y peores, solanas y umbrías, humedades que cambian en doscientos metros de desnivel y pistas que llevan cinco años sin desbrozarse. Ahí manda el criterio de quien camina. El mapa reduce el área de búsqueda de una provincia entera a un puñado de valles; el último kilómetro es del setero.
Es además una estimación que gana con el tiempo: cuanto más historial acumula el sistema sobre una zona, más fina es la lectura, de modo que la herramienta de la segunda temporada es mejor que la de la primera. La cara opuesta también hay que decirla. En un año anómalo —una primavera seca, un otoño con un solo frente de lluvia, un veranillo que se estira hasta noviembre— cualquier modelo pierde puntería, y este también.
Quién lo hace
sporas.io es un proyecto pequeño e independiente, construido desde cero y sin financiación externa. Eso trae una ventaja poco habitual en este tipo de herramientas: sin presión de crecimiento, tampoco hay incentivo para prometer más de lo que el dato sostiene. Preferimos una predicción honesta, y a veces conservadora, a un titular vistoso.
La independencia tiene también su factura, y es de justicia decirla: el proyecto avanza al ritmo de una estructura pequeña, y las prioridades se ordenan por lo que más aporta al mapa antes que por lo que mejor suena en una nota de prensa.
Los límites que nos tomamos en serio
Sobre esto sporas.io es explícito: la herramienta estima dónde y cuándo es probable que fructifique una especie, y ahí acaba su competencia. Identificar la seta que tienes en la mano y decidir si va a la cesta es responsabilidad de quien recolecta, con su propio criterio o con el de un experto que le acompañe.
El mapa responde, por diseño, a la pregunta anterior: qué zona merece la pena visitar antes de salir de casa. Lo que ocurre después, con la seta ya delante, pertenece al monte y a quien lo pisa. Ninguna intensidad de color de este mapa dice nada sobre la comestibilidad de nada.
Hay una segunda confusión que conviene cerrar en la misma línea. La suscripción de sporas.io, el Pase, es acceso a los mapas de probabilidad y nada más: los permisos de recolección los emite la administración competente, se pagan aparte y se llevan encima.
La recolección de setas está regulada por comunidad autónoma, y por normativa propia en Portugal: permisos, cotos, cupos, épocas y zonas excluidas. Infórmate del marco de tu zona antes de salir.
Cobertura y hacia dónde vamos
Hoy sporas.io cubre toda la Península Ibérica —España, Portugal y Andorra— con datos de altitud, clima acumulado y suelo en cada punto de la malla, y con la misma metodología en las tres geografías. Ninguna zona tiene más detalle que otra, y es una decisión de diseño: un mapa con la mitad del territorio bien resuelto y la otra mitad a medias es un mapa en el que nadie puede confiar.
La capa de arbolado real, la que dice qué bosque hay de verdad en cada punto, está completa en España y en ampliación en Portugal, Andorra y las islas. El resto de las variables cubre ya todo el territorio peninsular, así que la ampliación afina el mapa en esas zonas en lugar de estrenarlo.
La hoja de ruta tiene tres frentes abiertos, y se enuncian sin fecha porque prometer un mes es la forma más rápida de perder credibilidad: completar la cartografía forestal del territorio pendiente, aprovechar mejor ese detalle forestal en la estimación, y ampliar el catálogo con las especies cuya documentación permita construir un perfil sólido.
Sobre el catálogo hay un criterio firme: cada especie nueva llega cuando su perfil se sostiene, no cuando el número queda redondo. Quince fichas defendibles valen más que cincuenta rellenas.
El mismo criterio rige las guías por provincia: hay doce publicadas de las cuarenta y ocho peninsulares, escritas una a una con las comarcas, las cotas y la normativa autonómica reales de cada territorio. Una plantilla rellenada doce veces se lee como lo que sería.
Habla con nosotros
Esta página se ha escrito pensando en quien audita antes de enlazar: periodistas, asociaciones, federaciones, guías y gente del monte con criterio. Si queda alguna duda sobre el método, la cobertura o el alcance real de la herramienta, escríbenos y la respondemos.
Nos interesa de forma muy particular el criterio de quien lleva años pisando el mismo bosque. Un «en mi zona esto no cuadra» bien argumentado es la clase de mensaje que cambia el producto.