Trompeta negra / Trompeta de los muertos (Craterellus cornucopioides)

Trompeta negra / Trompeta de los muertos

Craterellus cornucopioides

Es la seta más difícil de ver del catálogo y, al mismo tiempo, una de las más fáciles de reconocer: negra, hueca y perfectamente camuflada entre la hojarasca, no se parece a nada excepto a sí misma. Su pico llega en octubre, cuando el bosque huele a hoja mojada.

17 min de lectura · Actualizado el 10/08/2026

Hábitat

Robledales, Hayedos, Castañares…

Temporada

Sep – Nov

Altitud

200 – 1600 m

Calendario de fructificación

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N
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MENOS PROBABLEMÁS PROBABLE

Qué es la trompeta negra

Craterellus cornucopioides (L.) Pers. fue descrita por Linneo en 1753 como Peziza cornucopioides y transferida al género Craterellus por Persoon en 1825. Entre ambos, Fries la había situado en Cantharellus (1821), de donde viene el sinónimo más repetido en las guías clásicas: Cantharellus cornucopioides (L.) Fr. Otro sinónimo frecuente es Craterellus konradii, una forma de himenio amarillento que los estudios de ADN han acabado integrando en la especie.

En español recibe los nombres de trompeta negra, trompeta de los muertos, cuerno de la abundancia y, por su aroma en seco, trufa del pobre. En catalán es trompeta dels morts, corneta u orella d’ase; en euskera saltsa-perretxiko beltza ("seta de salsa negra"); en gallego trompeta dos mortos.

El nombre "de los muertos" es un calco del francés trompette de mort y alude sobre todo a cuándo aparece: su máximo coincide con la festividad de Todos los Santos. El folclore añadió la imagen de los difuntos tocando estas trompetas desde debajo de la tierra. Nada que ver con la toxicidad: es un comestible excelente.

Descripción e identificación

El carpóforo es enteramente tubular, en forma de trompeta o cuerno, y está hueco hasta la base: no hay sombrero y pie diferenciados, sino un único embudo continuo. La boca mide unos 3–10 cm de anchura y la altura total ronda los 5–12 cm, excepcionalmente 15. El margen es delgado, ondulado y lobulado, a menudo enrollado hacia fuera.

El himenio: el rasgo diagnóstico

La superficie externa es la fértil —el himenio—, y es el rasgo diagnóstico: lisa o levemente rugosa, con venas longitudinales muy poco marcadas, de color gris ceniza, a veces con reflejos azulados y aspecto pruinoso al madurar. No hay láminas ni pliegues gruesos ramificados. La superficie interna del embudo, la estéril, es en cambio pardo-negruzca, fibrosa y finamente escamosa.

Carne, olor y esporada

La carne es muy fina —apenas 1–2 mm—, elástica y algo coriácea, gris. El olor en fresco es tenue, afrutado y agradable; al secarse se transforma y desarrolla un aroma intenso y especiado, comparado con la trufa negra. La esporada se describe como blanquecina a crema u ocrácea pálida, con esporas elipsoidales y lisas cuyas medidas varían según la fuente (la mayoría de guías europeas manejan 10–16 × 6–10 µm). Dos caracteres micro sí son constantes y útiles: los basidios son frecuentemente bispóricos y las hifas carecen de fíbulas.

Hábitat y ecología

Es un hongo ectomicorrícico: vive en simbiosis con las raíces de árboles de la familia de las fagáceas. En la Península su hábitat son los robledales y quejigales, los hayedos, los castañares y los encinares y alcornocales frescos y umbrosos.

Prefiere suelos frescos y bien provistos de mantillo, con hojarasca abundante y musgo, en umbrías, vaguadas y proximidades de arroyos. Buena parte de la bibliografía señala predilección por suelos básicos o calcáreos, aunque fructifica también sobre sustratos silíceos: conviene tratarlo como tendencia, no como regla. Su rango altitudinal es de 200 a 1.600 m, que cubre desde los robledales y castañares de media montaña atlántica hasta los hayedos de cota alta y los encinares frescos de interior.

El detalle ecológico que más importa al buscador: crece en grupos densos y apretados, con varios ejemplares soldados por la base formando corros o "matas". No aparece de uno en uno. Además muestra un comportamiento vecero: en algunas zonas mediterráneas fructifica de forma masiva solo cada cuatro o cinco años, y en los intermedios apenas se deja ver.

Dónde se encuentra en la península

Es una especie de distribución amplia en la zona templada del hemisferio norte: toda Europa, desde Escandinavia hasta el Mediterráneo, además de Norteamérica y Asia. Los taxones americanos de esporada más ocre-asalmonada se separan hoy como Craterellus fallax.

En la Península es frecuente y localmente muy abundante en la mitad norte —cornisa cantábrica, Pirineo y Prepirineo, Sistema Ibérico, Macizo Galaico y Sistema Central—, siempre ligada a hayedos, robledales y castañares. Hacia el sur y el suroeste se hace más irregular: en zonas de clima mediterráneo aparece en encinares, quejigales y alcornocales frescos, y su presencia depende mucho más del año que del lugar. También fructifica en las montañas béticas y en el norte y centro de Portugal.

GaliciaC. CantábricaPirineoSistema IbéricoSistema CentralExtremadura
La trompeta negra sigue a las frondosas húmedas con mantillo profundo: hayedos, robledales y castañares de la mitad norte, con presencia irregular en el monte mediterráneo. Distribución orientativa: no señala enclaves concretos.

Cuándo fructifica

Es una especie netamente otoñal. Puede haber fructificaciones sueltas de finales de primavera y verano en hayedos atlánticos muy húmedos —testimoniales—, pero la temporada real se concentra en septiembre, octubre y noviembre, con el máximo claro en octubre. Noviembre sigue siendo muy bueno, y ahí encaja el nombre popular: la trompeta negra está en su mejor momento en torno a Todos los Santos.

EneFebMarAbrMayJunJulAgoSepOctNovDic
Máximo anual
Curva anual de la trompeta negra: máximo en octubre, justo cuando el calendario se acerca a Todos los Santos.

No existe una regla exacta del tipo "sale X días después de llover". Lo que hay es una combinación: lluvia acumulada suficiente, hojarasca que retenga esa humedad, temperaturas otoñales suaves y ausencia de heladas fuertes. Por eso sporas.io no trabaja con recetas fijas, sino cruzando la pluviometría acumulada, la altitud de cada celda y el arbolado real derivado del Mapa Forestal de España, para señalar dónde hay condiciones compatibles en lugar de prometer un día concreto.

Cómo encontrarla

Aquí está el verdadero desafío. No es una seta difícil de identificar: es una seta difícil de ver. Su color negro-grisáceo, su forma hueca y su carne finísima la hacen desaparecer visualmente entre las hojas secas de haya y roble. Muchos buscadores experimentados la pisan antes de verla.

Especies acompañantes

Con coincidencia de hábitat documentada —el mismo bosque de frondosas, húmedo y con mantillo profundo— es habitual encontrarla junto a Craterellus cinereus, Cantharellus cibarius, Craterellus lutescens o C. tubaeformis, y en robledales y castañares junto a Amanita caesarea, Boletus aestivalis y Boletus edulis según cota y momento de la temporada.

Es importante no confundir esto con una asociación biológica: no existe una relación de dependencia entre la trompeta negra y esas especies. Comparten árbol hospedador, suelo y régimen de humedad, nada más. Lo único verdaderamente "acompañante" en sentido estricto son sus propios congéneres del género Craterellus, que ocupan micronichos casi idénticos — y por eso son también sus principales confusiones.

Posibles confusiones

Casi todas las confusiones se producen dentro del propio género y con especies comestibles. La única de la comparativa que no debe ir a la cesta es Helvella lacunosa, un ascomiceto que ni siquiera forma un tubo hueco.

  • Craterellus cornucopioides (esta ficha)

    Forma y sombrero
    Embudo de 3–10 cm de boca, hueco hasta la base; interior pardo-negruzco escamoso
    Himenio
    Externo, LISO o apenas venoso, gris ceniza
    Pie
    No diferenciado: continuación hueca del embudo
    Carne y olor
    Muy fina y elástica; olor tenue, intenso al secar
    Hábitat
    Robledal, hayedo, castañar, encinar; 200–1.600 m
    Comestibilidad
    Excelente comestible

    Clave para diferenciarHimenio sin pliegues marcados + negro por dentro

  • Craterellus cinereus

    Forma y sombrero
    Trompeta algo más estrecha y alargada, gris-negruzca
    Himenio
    Pliegues gruesos y ramificados, tipo pseudoláminas, gris azulado
    Pie
    Hueco, concolor o más oscuro
    Carne y olor
    Fina y elástica; olor afrutado, a ciruela
    Hábitat
    Hayedos y frondosas húmedas; menos frecuente
    Comestibilidad
    Comestible, también apta para secar

    Clave para diferenciarLos pliegues marcados al tacto y a la vista

  • Pseudocraterellus undulatus

    Forma y sombrero
    Embudo pequeño, 2–5 cm, margen muy ondulado; pardo-sepia, no negro
    Himenio
    Casi liso, con pliegues débiles, grisáceo
    Pie
    Relleno de joven (sobre todo en la base), luego hueco
    Carne y olor
    Muy delgada, ocre claro
    Hábitat
    Frondosas húmedas, avellanares, bordes de camino
    Comestibilidad
    Comestible mediocre

    Clave para diferenciarTonos pardos + tamaño menor + pie no hueco de joven

  • Craterellus lutescens / C. tubaeformis

    Forma y sombrero
    Embudo perforado en el centro, pequeño; pardo-grisáceo sobre fondo amarillo
    Himenio
    Pliegues venosos amarillo-anaranjados o grisáceo-amarillentos
    Pie
    Hueco, amarillo dorado a anaranjado, acanalado
    Carne y olor
    Fina; olor afrutado
    Hábitat
    Sobre todo coníferas y musgo
    Comestibilidad
    Buenos comestibles

    Clave para diferenciarEl amarillo del pie: nada de gris ceniza

  • Helvella lacunosa

    Tóxico
    Forma y sombrero
    Ascomiceto: cabeza en silla de montar, lobulada; nunca un tubo hueco
    Himenio
    Superficie superior lisa, sin venas ni pliegues
    Pie
    Macizo o cavernoso, profundamente acostillado, blanquecino-grisáceo
    Carne y olor
    Frágil y quebradiza, cerácea; sin aroma destacable
    Hábitat
    Frondosas y coníferas, taludes, sendas, zonas quemadas
    Comestibilidad
    NO RECOMENDADA — contiene giromitrina; tóxica en crudo

    Clave para diferenciarNo forma copa hueca; pie costillado y carne que se rompe, no se dobla

  • Faerberia carbonaria

    Forma y sombrero
    Embudo grisáceo, más carnoso y de pie corto
    Himenio
    LÁMINAS verdaderas, blanquecinas y decurrentes
    Pie
    Corto, macizo, excéntrico
    Carne y olor
    Blanquecina y tenaz
    Hábitat
    Sobre restos quemados y carboneras
    Comestibilidad
    Sin interés culinario

    Clave para diferenciarTiene láminas de verdad y sale en quemados

La confusión más peligrosa

Hay que decirlo con claridad: el género Craterellus no tiene sosias mortales. No existe en la Península una seta letal que pueda pasar por una trompeta negra. Es, objetivamente, uno de los grupos más seguros del catálogo. Y precisamente por eso el riesgo real no está en la identificación, sino en la atención.

El primer peligro es recolectar con poca luz y a puñados. La trompeta negra se busca agachado, en umbrías y a menudo al final del día, metiendo la mano entre hojas. En ese gesto es fácil que entre en la cesta un fragmento de otra cosa sin haberlo mirado. Cada ejemplar entra en la cesta después de haberlo visto entero, no antes. El segundo es la cesta mixta: la trompeta negra fructifica en robledales, hayedos y castañares, exactamente los bosques donde también fructifica Amanita phalloides, mortal. El peligro no es confundirlas —son incomparables— sino mezclar en la misma bolsa material sin revisar.

Comestibilidad y toxicidad

Está considerada un comestible excelente, de forma unánime en la bibliografía micológica ibérica y europea. No se le conocen compuestos tóxicos ni cuadros de intoxicación asociados a su consumo, y no requiere tratamiento previo especial.

Su carne es escasa y algo coriácea, por lo que en fresco funciona mejor como ingrediente aromático —salteados, revueltos, salsas, arroces, pasta, acompañamiento de carnes de caza— que como pieza principal. Pero su verdadero registro es el seco. Como en cualquier especie: consúmela bien cocinada, en cantidades moderadas, y descarta los ejemplares pasados o encharcados.

Recolección responsable

La regulación es autonómica y a veces municipal o por monte: hay territorios que exigen permiso —recreativo o comercial— y limitan la recolección esporádica a unos pocos kilos por persona y día, con hoja de corte de tamaño limitado, y otros con regímenes distintos. Están expresamente prohibidos rastrillos, hoces, azadas y escardillos, así como remover el suelo o la capa de mantillo. Verifica siempre la norma vigente y el régimen del monte concreto.

Limpieza y conservación

En la trompeta negra este apartado no es un añadido: es la mitad del trabajo. Al ser un embudo hueco hasta la base, funciona como un pequeño cubo: acumula dentro tierra, agujas, fragmentos de hojarasca, arena y algún invertebrado. La única forma de limpiarla bien es abrirla longitudinalmente en dos con la punta del cuchillo, desde el margen hasta la base, y desplegarla como un libro. Después, sacude en seco, retira los restos con un pincel suave y, si hace falta, dale un enjuague muy rápido bajo el grifo — nunca un remojo, porque su carne finísima absorbe agua al instante.

El secado: su mejor destino

Es probablemente la reina del secado entre las setas ibéricas. Su carne fina se deshidrata rápido, no suele venir agusanada, y en el proceso el aroma no se conserva: se multiplica y se transforma, ganando notas profundas y especiadas que recuerdan a la trufa negra — de ahí el apodo de "trufa del pobre". Extiéndela abierta sobre rejilla en lugar aireado y sin sol directo, o usa deshidratadora a temperatura baja. Una vez quebradiza, guárdala en tarro hermético, oscuro y seco: se conserva bien de una temporada a otra.

El uso que más rendimiento le saca es molida: triturar la seta seca hasta polvo y emplearla a punta de cuchara sobre huevos, patatas, purés, arroces, salsas, masas o embutidos caseros. Poco polvo perfuma mucho. Para rehidratar en trozos, un remojo breve en agua tibia o leche; el líquido resultante no se tira, es un fondo concentrado. Admite también congelación, preferiblemente tras un salteado breve, pero el secado le sienta mejor.

Curiosidades y valor ecológico

Etimología. Craterellus es el diminutivo latino de crater, "copa" o "crátera": una pequeña copa. Cornucopioides significa "con forma de cornucopia", el cuerno de la abundancia de la cabra Amaltea, que en la mitología griega proveía alimento sin fin.

Dos nombres opuestos para la misma seta. Es difícil encontrar otra especie que se llame a la vez "cuerno de la abundancia" y "trompeta de los muertos". La primera imagen es la forma; la segunda, el color negro, la carne hueca y la fecha: aparecer en plena caída de la hoja, en torno al 1 de noviembre.

Como ectomicorriza de fagáceas, mejora la captación de agua y nutrientes de robles, hayas, castaños y encinas, y participa en el reciclaje de la materia orgánica del mantillo. Es un indicador de bosque de frondosas maduro con hojarasca bien conservada: donde se rastrilla, se compacta o se retira el mantillo, desaparece. Sobre el cambio climático, y como tendencia general, los otoños más cálidos y con lluvias más irregulares están desplazando y comprimiendo las fructificaciones otoñales en el sur de Europa; en una especie tan dependiente de la humedad del mantillo, la lógica apunta a temporadas más tardías y más variables entre años.

Estado de conservación

Las evaluaciones disponibles la sitúan como especie común, ampliamente distribuida y no amenazada —categoría Preocupación Menor (LC)—, sin certeza sobre la tendencia poblacional, y no figura en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. Dicho esto, su conservación depende directamente de la del hábitat: la pérdida de bosque de frondosas maduro, la eliminación del mantillo y la presión recolectora local sobre rodales conocidos son sus amenazas reales, no su rareza.

Ficha rápida

Nombre científico
Craterellus cornucopioides (L.) Pers. (1825)
Basiónimo
Peziza cornucopioides L. (1753)
Sinónimos
Cantharellus cornucopioides (L.) Fr., Craterellus konradii, Merulius cornucopioides
Familia
Cantharellaceae (Cantharellales) — delimitación revisada
Nombres comunes
Trompeta negra, trompeta de los muertos, cuerno de la abundancia, trufa del pobre, trompeta dels morts, saltsa-perretxiko beltza
Carpóforo
Embudo hueco hasta la base; boca 3–10 cm; alto 5–12 (15) cm
Himenio
Externo, liso o levemente rugoso, gris ceniza
Interior
Pardo-negruzco, fibroso-escamoso
Carne
Muy fina (1–2 mm), elástica, coriácea
Olor
Tenue afrutado en fresco; intenso y especiado en seco
Esporada
Blanquecina a crema-ocrácea; esporas ~10–16 × 6–10 µm
Hábitat
Frondosas húmedas y umbrosas con mantillo profundo
Árboles asociados
Roble, haya, castaño y encina
Altitud
200–1.600 m
Época
Septiembre–noviembre; máximo en OCTUBRE; residual en diciembre
Crecimiento
En grupos densos y apretados, unidos por la base; vecera
Comestibilidad
Excelente, especialmente deshidratada
Mejor conservación
Secado (entera abierta o molida como sazonador)
Confusión principal
Craterellus cinereus (himenio con pliegues marcados) — también comestible
Sosias mortales
Ninguno conocido en el género
Conservación
Preocupación Menor (LC)

Preguntas frecuentes

¿Por qué cuesta tanto verla si es tan reconocible?

Porque su color negro-grisáceo, su forma hueca y su carne fina la hacen ópticamente idéntica a un hueco entre hojas secas. No refleja luz, no tiene volumen y mide pocos centímetros. Es un problema de detección, no de identificación: hay que caminar despacio, mirar a los pies y jugar con el contraluz.

¿Por qué se dice que el secado es su mejor destino?

Porque al deshidratarse no conserva el aroma: lo concentra y lo transforma, ganando notas especiadas próximas a la trufa negra. Su carne fina seca rápido y sin problemas, se guarda en tarro hermético de una temporada a otra, y molida rinde muchísimo con muy poca cantidad.

¿Es venenosa? El nombre da miedo.

No. Es un comestible excelente y sin toxinas conocidas. El nombre "de los muertos" viene del francés y alude a su color oscuro y a que su máximo coincide con Todos los Santos, no a la toxicidad.

¿Tiene sosias mortales?

No. El género Craterellus no tiene ninguna especie mortal parecida en la Península. Eso la convierte en una de las más seguras del catálogo, lo que no exime de mirar cada ejemplar entero antes de meterlo en la cesta.

¿Cómo la distingo de la trompeta gris (Craterellus cinereus)?

Por el himenio: pasa el dedo por la cara externa. En la trompeta negra es lisa o apenas venosa; en C. cinereus hay pliegues gruesos y ramificados, casi pseudoláminas. Ambas son comestibles, así que el error no tiene consecuencias.

¿En qué bosques debo buscarla?

Robledales, hayedos, castañares y encinares frescos y umbrosos, con hojarasca profunda y húmeda.

¿A qué altitud?

Entre 200 y 1.600 m: desde frondosas de baja cota hasta hayedos de montaña.

¿Cuándo es el mejor momento?

Octubre, con diferencia. Septiembre y noviembre son buenos meses, y en años suaves puede llegar algo a diciembre. Fuera del otoño su presencia es testimonial.

¿Cuántos días después de llover sale?

No hay una cifra fiable. Depende de la lluvia acumulada de las semanas previas, de cuánta humedad retenga el mantillo y de la temperatura.

¿Hay que lavarla con agua?

Lo mínimo posible. Ábrela por la mitad a lo largo —es hueca y guarda tierra, hojas y bichos dentro—, límpiala con pincel y, si hace falta, un enjuague rapidísimo. Nunca la dejes en remojo: absorbe agua al instante.

¿Vuelve al mismo sitio cada año?

Suele ser fiel a su rodal, pero es vecera: hay años de fructificación masiva y años en que apenas aparece, especialmente en zonas mediterráneas. Merece la pena revisitar los mismos bosques sin darlos por perdidos tras una mala temporada.

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Fuentes consultadas